Los bonos corporativos alertan sobre la economía de EE.UU.

El mercado de bonos de empresas de Estados Unidos empieza a mostrar señales de alerta sobre la economía.

La diferencia en los rendimientos, conocida como spread, de los bonos de las empresas más sólidas de ese país y los valores ultraseguros del Tesoro estadounidense ha estado aumentando gradualmente, una tendencia que en el pasado ha augurado problemas económicos.
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Un diferencial más amplio significa que los inversionistas exigen un mayor rendimiento para poseer deuda de compañías estadounidenses en relación con los bonos del Tesoro. Puede indicar que los inversionistas tienen menos confianza en las perspectivas y la salud financiera de las empresas, si bien es probable que haya también otros factores en juego.

Los spreads de los bonos corporativos con grado de inversión —deuda de empresas con una calificación BBB- o más alta— se encaminan a aumentar por segundo año consecutivo, según datos de Barclays. Sería la primera vez desde la crisis financiera de 2007 y 2008 que los diferenciales se amplían durante dos años seguidos. Las ocasiones previas habían sido en 1997 y 1998, en medio de la crisis asiática, y unos años antes del estallido de la burbuja puntocom en EE.UU.

Inversionistas y analistas dicen que siguen de cerca la tendencia para determinar si se está gestando otra tormenta. Crecen las dudas sobre la capacidad de las empresas de pagar la enorme deuda que han asumido en los últimos años, conforme las tasas de interés ultrabajas las llevaron a emitir sumas récord de bonos.


También hay ansiedad de que la debilidad económica internacional pueda, en última instancia, afectar a EE.UU., una preocupación que quedó de manifiesto el jueves cuando Caterpillar Inc. anunció planes de recortar más de 10.000 empleos en medio de una caída en las ventas de maquinaria de construcción en China.

“Podríamos ver una aceleración de la economía; podríamos ver que esta debilidad económica pase”, señala Brian Rehling, codirector de estrategia de renta fija global de Wells Fargo Investment Institute. “Pero también podríamos ver que las cosas vayan en la otra dirección, en la que la economía global continúe debilitándose”.

Los bonos empresariales con grado de inversión rendían 1,62 puntos porcentuales más que los valores comparables del Tesoro estadounidense el jueves pasado, según Barclays. La diferencia era de 1,14 puntos porcentuales a fines de 2013 y de 1,31 puntos porcentuales al cierre de 2014.

Los spreads en el mercado de bonos chatarra —que son considerados más susceptibles a los vaivenes de la economía debido a que las firmas de grado especulativo tienen mayores cargas de deuda y menos colchones para soportar un enfriamiento de la economía— empezaron a aumentar de forma pronunciada en 2014 conforme los precios del petróleo colapsaron, desde 3,82 puntos porcentuales al final de 2013 a 5,88 puntos al jueves pasado.

A medida que aumenta el nerviosismo de los inversionistas, las compañías se ven obligadas a ofrecer intereses más altos para vender nueva deuda. El viernes, por ejemplo, Altice NV redujo de US$6.300 millones a US$4.800 millones una emisión de bonos chatarra para respaldar la compra de Cablevision Systems Corp. y ofreció rendimientos más altos de lo previsto inicialmente, según S&P Capital IQ LCD. El holding de telecomunicaciones europeo también incrementó el tamaño de un préstamo a plazo para financiar la adquisición de US$10.000 millones.

“Claramente, el hecho de que los spreads se han estado ampliado desde mediados de 2014 es una tendencia muy preocupante”, advierte Krishna Memani, director de inversión de OppenheimerFunds, que gestiona cerca de US$220.000 millones en activos. “Seguimos tratando de determinar la causa”.

Los mayores diferenciales sugieren que el ciclo de crédito —que mide la capacidad de las empresas de pedir prestado para refinanciar su deuda, gastos de capital y otros usos— se encuentra en sus postrimerías, si bien muchos inversionistas no creen que su final llegue en un futuro inmediato. En general, cuando un ciclo se agota, algunas compañías no pueden refinanciar su deuda y aumentan las cesaciones de pagos, un indicio de que la economía se desacelera.

“Claramente hemos pasado ese punto medio”, dice Matt Toms, director de renta fija pública de Voya Investment Management, que tiene más de US$205.000 millones bajo gestión.

No todos los indicadores exhiben signos de alerta. La tasa de desempleo de EE.UU. está en su nivel más bajo en más de siete años. Los bonos de restaurantes, minoristas y empresas de otros rubros vinculados con el consumo tienen mejor desempeño que los de otros sectores, contrario a lo que ocurriría si la economía se dirigiera hacia una espiral descendente.

La Reserva Federal aún proyecta un crecimiento de la economía estadounidense en los próximos años, pese a que en su reunión de política monetaria de este mes aplazó un aumento de las tasas de interés de corto plazo y rebajó sus previsiones de expansión para 2016.

Otros factores, aparte de los temores sobre un bajón económico, podrían explicar el aumento de los spreads de los bonos corporativos. La Fed ha mantenido las tasas de interés de corto plazo en casi cero desde 2008, lo que ha dejado los rendimientos de la deuda soberana estadounidense en niveles extraordinariamente bajos para estas alturas de una expansión económica y llevado a los inversionistas sedientos de retornos más altos a comprar bonos empresariales.

Algunos analistas dicen que esta mayor demanda de bonos corporativos ha llevado a que los diferenciales sean inusualmente estrechos, lo que hace que el moderado aumento en el mercado de bonos con grado de inversión sea menos preocupante. Los rendimientos de los bonos del Tesoro han caído en las últimas semanas ante las crecientes señales de debilidad de la economía mundial.

Los bancos que sirven como agentes bursátiles también han reducido sus inventarios de bonos corporativos en reacción a las nuevas regulaciones, lo que ha entorpecido la compra y venta de deuda de empresas, dicen inversionistas.

Esta falta de liquidez podría estar llevando a los inversionistas a exigir una mayor prima para poseer bonos corporativos, añaden. El reciente aumento de emisiones de deuda empresarial también podría estar afectando el mercado en general.

Por esas razones, algunos analistas siguen siendo optimistas sobre la deuda corporativa con grado de inversión. Por ejemplo, Rehling, de Wells Fargo, recomienda una ponderación alta. “Nuestro escenario base es que la economía va a mejorar, vamos a ver una mayor caída del desempleo”, señala. “A esta expansión económica aún le quedan algunos años”.

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