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Cómo salvar al capitalismo de los capitalistas

Cómo salvar al capitalismo de los capitalistas

9/23/2016 10:52:00 a. m. Add Comment
Jueves, 22 de Septiembre del 2016 | Escrito por - Philip Stephens

De vez en cuando hay que rescatar al capitalismo de la depredación de los capitalistas. Sin restricciones, el mundo empresarial se convierte en monopolio, la innovación en la búsqueda de rentas. Los intrépidos "perturbadores" de hoy en día crean los convenientes carteles del mañana. El capitalismo funciona cuando alguien exige que cumpla con las normas de la competencia; y a los capitalistas exitosos no les agrada mucho la competencia.



Era obvio que Theodore Roosevelt había comprendido esto cuando, como presidente de EUA, implementó la Ley Sherman contra los titanes industriales a principios del siglo XX. De ahí en adelante, la legislación antimonopolio, o de competencia, ha servido — ocasionalmente de manera efectiva, a veces no tanto — para proteger los intereses de los consumidores y así legitimar las ganancias de las grandes empresas. El presidente estadounidense Ronald Reagan, difícilmente un izquierdista, presidió la desintegración de AT&T.

La tecnología y la globalización han cambiado las reglas del juego. Las actividades transfronterizas de las empresas más grandes del mundo obstaculizan el mantenimiento de la igualdad de condiciones. La globalización ha multiplicado las oportunidades para evadir impuestos, y la competencia fiscal entre los países ha diluido la voluntad política de defender la competencia dentro del mercado.

Los temerosos políticos nacionales están reacios a enfrentarse a los gigantes globales y a sus ejércitos de adinerados cabilderos. Sí, les gustaría que estas compañías pagaran un poco más de impuestos, pero no tanto como para que amenacen con llevarse las inversiones y los empleos a otros lugares. Los consumidores y los contribuyentes menos privilegiados son los perdedores. Y también lo es la economía de mercado.

Ahora entra a la escena la Comisión Europea. Margrethe Vestager, la comisaria de competencia de la Comisión, ha estado en las noticias últimamente después de haberle ordenado a Apple que pagara €13 mil millones en impuestos atrasados al gobierno irlandés. Si eso aparenta ser una cantidad exorbitante, debiera medirse contra un estimado de US$215 mil millones que Apple mantiene en el extranjero, más allá del alcance de las autoridades fiscales.

Tras una larga investigación, la Sra. Vestager concluyó que los laberínticos acuerdos fiscales con el gobierno irlandés le otorgaban a Apple ventajas que no estaban disponibles para otras empresas y, por lo tanto, socavaban la competencia al infringir las normas de ayuda estatal de la UE. La Sra. Vestager declaró que la compañía había estado pagando una tasa de impuesto de tan sólo 0.005 por ciento, aunqueApple refuta esa cifra y está disputando el fallo.

El fabricante del iPhone no es la única compañía en la mira de la Comisión. De hecho se están realizando investigaciones acerca del impacto sobre la competencia de los acuerdos fiscales de Starbucks, Amazon, McDonald’s y el dueño del mercado Google.

Sería un eufemismo decir que estas empresas están ‘molestas’ por las investigaciones. El banquero John Pierpont Morgan pensó que podía tratar al presidente Roosevelt como un igual. Con un cierto grado de la misma indignación moral, Tim Cook, el director ejecutivo de Apple, arremetió contra la decisión de la Comisión Europea tildándola de "basura política". Qué importa que Apple encauce ingresos a través de entidades "sin país" que no rinden cuentas ante ninguna autoridad fiscal. El Sr. Cook parece creer que su negocio opera en un plano superior al que ocupan los simples políticos o reguladores. El gobierno simplemente debería quitarse del medio. En mi opinión, Apple fabrica elegantes e ingeniosos aparatos digitales, pero esto difícilmente le otorga un estatus especial.

Google, como Apple, siempre insiste en que es una compañía escrupulosa en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales legales. Lo que esto pasa por alto es que las responsabilidades de las empresas van más allá de la estricta adhesión al código legal. Las sociedades en las que prosperan los mercados son las que otorgan respeto a una más rica complejidad de convenciones y normas. Puede ser legal que Google, por ejemplo, reduzca al mínimo su factura de impuestos procesando las ventas del Reino Unido a través de una filial irlandesa. Pero no es así como debe actuar un buen ciudadano. Además invita a una reacción populista. Como dijo el Sr. Roosevelt: "Cuando la riqueza agregada exige lo que es injusto, su inmenso poder sólo puede enfrentarse con el poder aún mayor de la población en conjunto".

Hasta ahora, los políticos han sido los más afectados por las insurgencias populistas de las democracias ricas. Pero detrás de estos movimientos se encuentra un profundo descontento público con la globalización y con el comportamiento de las grandes empresas. Ya se trate de Donald Trump en EUA, de Marine Le Pen en Francia o de Beppe Grillo en Italia, el credo populista es el nacionalismo económico: el sistema está amañado, así es que hay erigir barricadas contra el capitalismo global.

La percepción pública es que las empresas que cosechan las recompensas de la globalización están fuera del alcance de las normas que aplican a los demás. Todas las inseguridades de la globalización recaen sobre los ciudadanos comunes y corrientes. Los populistas explotan la decreciente fe en el mercado. Su remedio — su “cura mágica” — es un mayor control estatal.

Siempre habrá líderes de negocios fieles a la tradición de los capitalistas inescrupulosos que piensan que la suya es una vocación superior y que la política democrática es, bueno, "basura". Ellos encuentran apoyo entre los libertarios y los ‘literalistas’ del libre mercado que creen que la única función de la empresa es maximizar las ganancias.

El Sr. Roosevelt no era un socialista. Su opinión era que el capitalismo requería legitimidad. Solamente prosperaría en el largo plazo si era visto como estando a favor del bienestar de los ciudadanos de la nación. Esto es tan cierto actualmente como lo era entonces. Es demasiado pronto para otorgar la autoridad del Sr. Roosevelt a la Sra. Vestager.

Pero todos los que apoyan la economía de mercado liberal que hizo posible el éxito de Apple, Google y otras compañías similares deberían estar aplaudiendo su valiente esfuerzo para restablecer el equilibrio.

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Gobierno de Ortega rechaza proyecto de ley de EUA que sanciona a Nicaragua

Gobierno de Ortega rechaza proyecto de ley de EUA que sanciona a Nicaragua

9/23/2016 10:50:00 a. m. Add Comment
Viernes, 23 de Septiembre del 2016 | Escrito por - ACAN-EFE FOTO ARCHIVO
Nicaragua rechazó hoy la decisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que aprobó por unanimidad un proyecto de ley para que las instituciones financieras frenen los préstamos al país centroamericano hasta que celebre unas elecciones "libres, justas y transparentes".



"Rechazamos como violatorias al derecho internacional y a la carta de Naciones Unidas las propuestas e iniciativas que se han movido en las Cámaras y casas de los organismos legislativos de Estados Unidos", señaló el Gobierno nicaragüense en un comunicado.

Esas acciones "son parte habitual de la política injerencista que, a través de la historia, ha intervenido en nuestros propios y soberanos procesos políticos, sociales y económicos, y de manera intensiva y particular en momentos electorales", dijo Rosario Murillo, la primera dama nicaragüense y candidata a la vicepresidencia del país, al leer el comunicado.

El proyecto de ley, presentado por la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, deberá pasar ahora al Senado, donde es promovido por el senador tejano y exaspirante a la candidatura presidencial republicana Ted Cruz, quien al igual que la congresista es de origen cubano.

El proyecto de ley tiene como fin hacer que la administración del presidente Barack Obama se oponga a la concesión de préstamos al Gobierno de Nicaragua exceptuando los destinados a satisfacer las necesidades básicas humanas.

También critica la falta de "transparencia fiscal" del Gobierno de Daniel Ortega, como un motivo adicional para suspender el apoyo a la concesión de nuevos créditos de organismos internacionales a Nicaragua.

El motivo de la iniciativa es el hecho de que Ortega vuelve a presentarse como candidato a las elecciones del 6 de noviembre en su país, lo que sería su cuarto mandato presidencial y el tercero consecutivo.

Los comicios de noviembre en Nicaragua se celebrarán sin observación electoral y con Murillo, actual coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, como aspirante a la Vicepresidencia.

El actual proceso electoral se da, además, en medio de una gran tensión debido a que los poderes Judicial, Electoral y Legislativo han anulado al principal grupo opositor y han despejado el camino a Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ya que el resto de partidos que compiten son minoritarios.

"En Nicaragua continuamos y seguiremos profundizando la paz, estabilidad, gobernabilidad y avance, a través de propuestas inéditas, como el modelo de alianzas, diálogo y consensos que tiene rango constitucional, y que ha venido movilizando la economía y alcanzando importantes logros en la lucha contra la pobreza", anotó el Gobierno en el documento.

Asimismo, ratificó "su indeclinable e invariable vocación de paz, seguridad, tranquilidad y democracia, que en estas semanas, previas a nuestras elecciones generales, nuestro pueblo respalda con altos índices de aprobación y disposición a participar, con confianza y esperanza, en las votaciones del 6 de noviembre".

La propuesta parlamentaria estadounidense podría ser vetada por el presidente Barack Obama.
Fuente: eleconomista.net
La oficina sin papeles por fin está cerca de ser realidad

La oficina sin papeles por fin está cerca de ser realidad

9/23/2016 10:40:00 a. m. Add Comment
Cada año, los trabajadores de oficina en Estados Unidos imprimen o fotocopian aproximadamente un billón de hojas de papel. Si suma las impresiones en papel que producen otras industrias —facturas de servicios públicos, estados de cuenta bancarios, etc.—, la cifra se eleva a 1,6 billones. Si apiláramos todo ese papel, la torre resultante sería 18.000 veces más alta que el Everest, llegando casi a mitad de camino de la luna.
Esta es la razón por la cual la reciente adquisición del negocio de impresión y copiado deSamsung Electronics Co. por parte de HP Inc. tiene sentido. Según un portavoz de HP, ésta posee menos del 5% del mercado de grandes máquinas copiadoras de oficina de alto rendimiento. La compañía dice que la adquisición incorporará la tecnología de Samsung en nuevos dispositivos, creando una gran oportunidad de crecimiento.
Sin embargo, este negocio no debería existir. Desde hace por lo menos cuarenta años se nos ha prometido una oficina sin papeles. En 1975, un analista de Arthur D. Little Inc. dijo en un artículo publicado en 1975 en BusinessWeek que el uso del papel empezaría a reducirse en 1980 y que para 1990 habría desaparecido por completo.
Pero la realidad es que el récord de páginas impresas en las oficinas se produjo en 2007, justo antes de la recesión, dice John Shane, analista de InfoTrends, que ha seguido las industrias de impresión y creación de documentos durante los últimos 25 años y a quien debemos las alucinantes cifras con las que se abre esta nota.

Que hasta ahora no hayamos conseguido que una oficina opere sin papeles no quiere decir que no lo podamos lograr. Siempre es peligroso decir “esta vez es distinto”, pero esta vez podría ser cierto. Por primera vez en la historia, el uso del papel en las oficinas de EE.UU. está cayendo a un ritmo anual constante de entre 1% a 2%. Al añadir la caída en el uso de papel durante la última recesión, en 2016 llegamos a estar 10% por debajo del récord histórico de papel impreso de 2007.
Esta tendencia es el resultado de avances de todo tipo de empresas, desde unicornios tecnológicos como DocuSign Inc. —la empresa más grande en el segmento de firmas digitales—, al auge de las tabletas y los dispositivos móviles. Más importante aún, representa un cambio que llevó mucho más tiempo que lo que nadie había previsto. Este retraso se debe al hecho de que los negocios se hacen de una manera mucho más ad hoc y complicada que lo que la mayoría de la gente percibía.
La persistencia de las impresiones en papel en el lugar de trabajo (60% de las cuales no son opcionales, dice Shane) es resultado de procesos corporativos que cambian muy lentamente. Las empresas pequeñas y medianas han sido las más lentas en deshacerse del papel, es decir, digitalizar totalmente sus flujos de trabajo.
También ocurre que el papel es sencillamente maravilloso. Es la única tecnología de ingreso y despliegue de datos que pesa casi nada, cuesta centavos, puede leerse bajo casi cualquier luz y no requiere una conexión a Internet, el epítome de la portabilidad y la durabilidad.
Xerox Corp. emplea un equipo de etnógrafos para estudiar por qué la gente imprime en la oficina, dice el jefe de automatización de flujo de trabajo de la empresa, Andy Jones. Su investigación revela que “hay muchas prácticas de trabajo y actitudes que están arraigadas en el funcionamiento de las empresas”, lo cual hace que el cambio sea también difícil para las grandes compañías. Cuando Shane preguntó a los encuestados por qué hicieron el 40% de las impresiones que hicieron y que no eran imprescindibles para su trabajo, la respuesta más común fue que sencillamente “les gusta el papel”.
Los trabajadores del conocimiento aún imprimen documentos para marcar, editar, aprender y colaborar entre ellos. Pero, al menos en parte, esto puede ser generacional. Una razón por la cual estamos más cerca de la oficina sin papeles es que las nuevas organizaciones emplean muchos nativos digitales, que tienden a no utilizar papel.

A medida que herramientas de colaboración basadas en la nube como Microsoft Office 365 y Google Docs se conviertan en la norma, el resto de nosotros puede encontrarse con que la manera en que está tratando de hacer estas tareas en un medio digital no se corresponde con cómo lo hacía en papel.
La historia ha demostrado que la desaparición del papel será gradual. La cantidad de personas que imprimen en las oficinas puede estar disminuyendo de 1% a 2% por año, pero todavía se trata de un mercado enorme.
“Creo que llevará entre 15 y 20 años, cuando la generación del milenio, que creció con fotos digitales y teléfonos inteligentes, asuma los altos cargos en las empresas, para que podamos ver la transición a una oficina sin papeles”, dice Loo Wee Teck, jefe de electrónica de consumo en la firma de investigación de mercado Euromonitor. “Nosotros, los de la generación X, somos los dinosaurios que obstaculizan la evolución”.