La Fed parece ceñirse a su plan de subir las tasas este año

JACKSON HOLE, Wyoming—Los funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos emergieron de una semana marcada por las turbulencias financieras en gran parte apegados a su plan de subir las tasas de interés antes de fin de año.

Durante el simposio anual realizado en esta ciudad por el Banco de la Reserva Federal de Kansas City varios funcionarios indicaron que la volatilidad de las bolsas y los problemas de la economía china no han modificado seriamente su postura de que el empleo en EE.UU. sigue mejorando y que la economía estadounidense sigue en expansión a un ritmo moderado pero constante.

La inflación seguiría en niveles bajos durante más tiempo debido a la caída en los precios del combustible y a la fortaleza del dólar. El banco central estadounidense observará de cerca el comportamiento de los mercados y de China. De todos modos, prevé que la inflación empezará a acercarse a la meta anual de 2% conforme la capacidad ociosa de la economía desaparezca, lo que lo dejaría en posición de empezar a subir las tasas de corto plazo después de varios meses de advertencias.

“Hay buenas razones para creer que la inflación aumentará a medida que las fuerzas que la han contenido, como los precios del petróleo y de las importaciones, se siguen disipando”, dijo el vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer durante la conferencia, que terminó el sábado.
El banco central ha señalado que subirá las tasas una vez que confíe en que los precios al consumidor ascenderán y se aproximen a la meta de 2%. Las palabras de Fischer sugieren que opina que tal momento se acerca, aunque el funcionario hizo todo lo que estuvo de su parte para no enviar una señal de que la Fed elevará las tasas durante su próxima reunión. “No le voy a decir, ni puedo hacerlo, qué decisión adoptará la Fed el 17 de septiembre”, enfatizó.

Dentro de la entidad, quienes defienden que las tasas no suban durante este año no parecen estar ganando mucho terreno. En la conferencia de Jackson Hole, el presidente del Banco de la Reserva Federal de Mineápolis, Narayana Kocherlakota, fue una de las voces aisladas que se pronunció a favor de mantener las tasas de interés en casi cero. “He ganado algunas batallas y perdido otras”, reconoció en una entrevista. “Me hubiese gustado haber hecho un mejor trabajo. Creo que estaríamos en una posición más ventajosa si hubiese sido más persuasivo”, añadió.

Los funcionarios de la Fed quieren observar la conducta de los mercados y las cifras económicas en las próximas semanas. Su presidenta, Janet Yellen, quien no asistió a Jackson Hole, también tiene que dialogar con el resto con el resto de los funcionarios en busca de forjar un consenso.

El presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, William Dudley, pareció en comentarios de prensa no respaldar por ningún motivo un alza de tasas en septiembre. Algunos economistas ajenos a la Fed, como el ex secretario del Tesoro, Lawrence Summers, han exhortado a la entidad a dilatar un incremento de las tasas.

A comienzos de la semana pasada, después de dos días de fuertes caídas en las bolsas, el presidente de la Fed de Nueva York, William Dudley, en comentarios a los medios, claramente tomó distancias sobre una posible decisión en septiembre. Desde fuera de la Fed, algunos como Lawrence Summers, ex asesor del presidente Barack Obama, presionaron para que el banco central pospusiera el alza de tasas.

Un riesgo que corre el banco central estadounidense es que si espera demasiado se formen burbujas en la economía. Algunos observadores apuntan a que la Fed ya ha distorsionado los precios de las acciones y los bonos, lo que podría producir inestabilidad en los mercados.

Ceñirse al plan y elevar las tasas este año, no obstante, acarrea un riesgo cambiario. Si la Fed sube las tasas en momentos en que otras economías importantes las reducen o siguen inmersas en políticas de estímulo, es probable que el dólar se siga fortaleciendo. Eso socavaría las exportaciones y contendría la presión alcista de la inflación. Fischer reconoció que era “factible” que el alza del dólar merme el crecimiento económico yal vez hasta 2017.

Un aumento en las tasas de interés de EE.UU. tendrá repercusiones globales, entre las cuales figuran el riesgo de una mayor depreciación de las monedas locales y fugas de capitales en los mercados emergentes, aunque las autoridades de las economías en desarrollo han indicado que están preparadas para abordar estos efectos. No obstante, las turbulencias en los mercados financieros podrían generar preocupaciones adicionales. Si un alza de tasas en EE.UU. “se suma a un nivel de volatilidad alto, no será productivo”, afirmó en una entrevista el presidente del Banco de la Reserva de India Raghuram Rajan. “Pero si se produce en un momento en el que la volatilidad es relativamente baja, creo que todos sabemos que esto tiene que ocurrir”.

Fuente: The Wall Street Journal

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