Uber aceptará propinas

Uber quiere mejorar su relación con los conductores, un eslabón clave en su cadena de valor y también uno de los más débiles. No son empleados de la empresa, sino autónomos; no tienen seguro médico pagado por la aplicación y se quejan de tarifas cada vez más bajas. En 2014 ciudades como Seattle, Minneapolis y Houston celebraron protestas de conductores. En los planes de futuro de Uber son una parte prescindible de la empresa, pero hasta que el sueño del coche robótico se haga realidad, tienen que mantenerlos fieles. Lyft y Cabifyson dos duros competidores que cada vez fichan a más chóferes.

Con intención de retenerlos y acallar las voces que los acusan de abusar de ellos van a añadir una opción con la que ya cuenta Lyft: las propinas. La actualización llegará a Estados Unidos a finales de julio. En un correo interno la empresa lo explica así: "Hoy asumimos un compromiso que tendrá reflejo en los próximos 180 días y más allá. Estamos haciendo muchos cambios y mejoras para los conductores. Algunos serán grandes, otros pequeños. Pero todos atienden a cambios que nos habéis pedido".

Las propinas son precisamente uno de los aspectos más polémicos. A los consumidores les gusta saber a priori el precio del viaje. Se valora positivamente como una mejora con respecto al sistema tradicional del taxi. En Uber el precio es cerrado y no se toca dinero. Los pasajeros temen, además, que su generosidad o tacañería pueda afectar a la valoración que se hacen mutuamente al terminar el viaje. Consideran que esto no debería afectar a su reputación como consumidores. Lyft, en cambio, presumió de haber repartido 250 millones de dólares en propinas desde su creación.
Una queja recurrente de los conductores era la pérdida de dinero potencial por el tiempo que pasan esperando hasta que llega el cliente. En lugar de invitar a cancelar y empezar un nuevo servicio, como hacen ahora cuando termina su paciencia, van a empezar a cobrar al pasajero a partir de dos minutos de demora que se darán como periodo de gracia.

Uber está inmersa en un huracán de cambios, salidas y castigos. Sin una junta directiva firme, el consejero delegado y fundador fuera de manera temporal y con 20 empleados despedidos por comportamiento sexista. La investigación iniciada hace tres meses para comprobar el impacto y veracidad de las acusaciones de acoso laboral y sexual en la start-up con mejor valoración del mundo, más de 60.000 millones de dólares, comienza a tener impacto en el producto y la relación con los usuarios.

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