El algoritmo secreto de las televisiones de pago

Ni tu madre, ni tu marido, ni siquiera tú elegirás lo que se verá esta noche en tu televisión. Serán Netflix, HBO, Movistar+ o cualquier otra plataforma de televisión a la carta quienes lo decidirán por ti. Los canales de televisión de pago han cogido el mando de los televisores para escoger nuestras series, deportes y géneros de cine favoritos.
Como si de la fórmula de la Coca-Cola se tratase, el algoritmo que utilizan estas plataformas para recomendarnos unos u otros contenidos es hoy la receta secreta de su éxito. Desde el momento en el que nos damos de alta en uno de estos canales, su algoritmo empieza a funcionar hasta averiguar qué tipo de espectadores somos, cuántas personas conviven en nuestra casa, las horas en las que consumimos televisión, o los últimos contenidos que hemos visto.

Y, a partir de ahí, comienza a funcionar el sistema de recomendaciones. «Estas plataformas no sólo observan los elementos demográficos tradicionales de ubicación, edad o sexo. Su sistema es capaz de segmentar poblaciones por los contenidos que más les gustan y que más suelen ver, y ponerlos en relación con los que más les han gustado o podrían gustar a gente como ellos», explica Carlos de la Peña, socio de Big Data de Everis.

¿Y si no quieres ver la segunda parte?

Entonces, ¿si ayer viste la película de Rocky, hoy te ofrecerá la segunda parte? La respuesta es no. O, al menos, esa no será la única propuesta. El sistema resulta mucho más complejo. En el caso de Netflix -el rey indiscutible de estas fórmulas de recomendaciones-, su sistema clasifica los contenidos en alrededor de 80.000 microgéneros. Es decir, que los géneros clásicos que conocíamos hasta ahora: acción, comedia romántica, terror o animación se multiplican por miles. Cada una de esas grandes temáticas integra miles de subgéneros. «Combinan lo que le gusta al usuario y a personas como él, con los estrenos, las películas más vistas últimamente, las valoraciones de los clientes, etc. Así, hasta llegar a su gran algoritmo», argumenta de la Peña.
Conseguir esa fórmula secreta requiere de un complejo sistema de procesamiento de datos en función del catálogo disponible en cada plataforma. Siguiendo con el ejemplo de Rocky, y más allá de ofrecernos el resto de títulos de la saga, el sistema de recomendaciones intenta encontrar otros contenidos similares en función del propio argumento de la cinta. La historia de Rocky podría contar con miles de conceptos que la relacionan con otras películas: historia de superación, Bronx, sueño americano, boxeo, Sylvester Stallone...
Así, hasta conseguir lo que Movistar+ denomina el genoma de un contenido. «Cuando el usuario tiene 1.600 películas y 400 cabeceras de series disponibles tienes que ordenarle el contenido de alguna manera», argumenta Fernando Enrile, director de Producto de Movistar+. Se calcula que un espectador tarda un máximo de 90 segundos en decidir si verá la programación de su canal de pago, o si finalmente cambiará a la generalista. Nadie ve más allá de 40 títulos, y solamente se consultan dos o tres sinopsis antes de decidirse por un contenido.
Pero como todos tenemos derecho a equivocarnos y a escoger esa típica comedia romántica hollywoodiense un domingo por la tarde, de la misma forma que tenemos gustos diferentes en función del día o de quien nos acompañe, los sistemas de recomendaciones también están preparados para esas variaciones de comportamiento. «Aunque exista una sugerencia genérica para cada persona, cada uno tiene gustos variados. Ofrecemos por separado esos contenidos, como un añadido a la preferencia fundamental», explica el director de Producto de Movistar+.

La recomendación también depende del tipo de dispositivo que se utilice. No es lo mismo ver una serie en un iPad -que se presupone será una acción individual-, que en la televisión familiar, en la que podrían estar los niños. Razón por la que estos canales ya trabajan en distinguir un perfil para cada miembro de la familia, y así ofrecer a cada uno de ellos exactamente lo que le interesa.
La personalización de los contenidos ha llegado hasta el punto de la producción de series bajo demanda. Si en sus inicios Netflix funcionaba únicamente como distribuidor de contenidos, actualmente produce series a medida de su audiencia. «House of Cards salió del análisis de Netflix sobre los datos de sus usuarios. El protagonista de la serie, Kevin Spacey, tenía anteriormente muy buenos resultados. Se observaba, por ejemplo, que la gente paraba el vídeo cuando él aparecía en las películas», cuenta de la Peña. De la misma forma nació Narcos, dado el elevado interés por las películas sobre narcotráfico que la plataforma detectó entre sus clientes.
Cada uno de esos canales de televisión a la carta dispone de su propia fórmula secretaAmazon Prime Video cuenta con la ventaja añadida de conocer no sólo las preferencias de vídeo de sus usuarios, sino que además puede relacionarlas con sus hábitos de compra. Por su parte, HBO utiliza un criterio editorial para la recomendación de series, «según los valores de la marca original: de máxima calidad, vanguardistas, inteligentes y rompedoras», destacan desde la compañía.

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