lunes, 3 de abril de 2017

Samsung lo tiene difícil para marcar récord de ventas con el Galaxy S8

Lo tiene difícil Samsung para volver a marcar récord de ventas a nivel mundial con su nuevo buque insignia en telefonía móvil, el Galaxy S8. Recientemente presentado como una de las más importantes evoluciones vividas por esta gama, el dispositivo irrumpirá en el mercado el próximo 28 de abril con una trayectoria envidiable, sí, pero que ha sufrido los efectos colaterales del mercado.

La firma surcoreana ha apostado por todo lo alto para renovar su línea principal. Una pantalla inmensa que se ha estirado hasta la inmensidad y una cámara que, aunque heredada del modelo anterior, logra una buena calidad de imagen. Valores para engrandecer un producto a batir y que, según la propia compañía, arrancará con una partida de 20 millones de unidades en circulación, el doble de lo emitido en el Galaxy S7, su anterior versión. No obstante, las proyecciones eran más optimistas, cercanas de 60 millones de unidades solo en su primera fase de lanzamiento.
Los analistas, pese a todo, vaticinan que el Galaxy S8 no logrará vender el mismo número de terminales que su antecesor. Ming-Chi Kuo, de KGI Securities, cree que el canto acerca de la posible llegada de paneles tipo OLED a los próximos iPhone y la maltrecha imagen de marca de Samsung a consecuencia de los fallos del Note 7 pasarán factura en su cuenta de resultados, llegando a 40 millones de unidades; lejos, por tanto, de los 52 millones colocados del Galaxy S7.
Pero el declive de las ventas de Samsung se produjo ante incluso de la llegada del fracasado Note 7. En particular, según datos recogidos por la firma de análisis de mercado International Data Corporation (IDC), la venta de «smartphones» de Samsung lleva descendiendo desde antes incluso de detectarse las baterías explosivas. En concreto, las comercialización de los dispositivos de la empresa surcoreana se llevan reduciendo desde el tercer trimestre de 2013, año en que su cuota de mercado alcanzaba el 32% frente al 18.1%del cuarto trimestre de 2016. Salvo en el primer trimestre del pasado año, coincidiendo con el Galaxy S7, la tendencia ha ido a la baja desde entonces.
En el último balance anual, IDC apunta a «sorpasso». Samsung cayó hasta el segundo lugar en el mercado mundial de teléfonos inteligentes al reducir sus ventas totales en un 5.2% en comparación con el año anterior. El gigante coreano envió unas 77.5 millones de unidades en el cuatro trimestre de 2016, un dato que se situó por debajo de los 81.7 millones de unidades en anterior trimestre.

A lo largo del año, la firma vendió envió unos 311.4 millones de terminales en todo el mundo, reducido en un 3% frente a los 320.9 millones de envíos en 2015. Sin embargo, el difícil trimestre vivido colocó a la marca por debajo del 20% de cuota de mercado por primera vez en más de cuatro años, sin plantear su mejor momento ante la inminente llegada del Galaxy S8. El fulgurante éxito de fabricantes de teléfonos chinos ha contribuído, además, a endurecer la competencia en este mercado ya maduro.

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