Trump, la Fed y una ‘gorda y fea burbuja’

El nuevo presidente de Estados Unidos se siente orgulloso del “voto de confianza” que Wall Street ha dado a su administración, pero hace cinco meses, todavía en campaña, advirtió que los mercados se encontraban en una “gorda y fea burbuja”, y que la Reserva Federal (Fed) la reventaría si subía su tasa de referencia.



“Créanme, estamos en una burbuja ahora. Pero si elevan la tasa de interés, aunque sea un poco, todo se va a venir abajo”, dijo Trump en el primer debate presidencial en septiembre pasado.

“Tan pronto como Obama se retire y se vaya al campo de golf subirán las tasas”.

Ahora, los analistas sugieren que podría ser el mismo Trump y sus propuestas fiscales las que forzarán una aceleración en el ritmo en el que la Fed eleve los intereses.

“Sí los republicanos en el Congreso entregan al presidente un cheque en blanco por su sueño fiscal de "America First", se registrarían enormes recortes fiscales y enormes aumentos al gasto (en infraestructura y defensa), pero con la inflación cerca o encima de 2.0 por ciento y una economía con índices altos de empleo, este tipo de éxtasis fiscal producirá más inflación y una respuesta de mayores tasas de referencia”, aseveró Dave Lafferty, estratega en jefe de mercados para Natixis Global Asset Management.

El especialista precisó que el estímulo fiscal produce restricciones monetarias, es decir, una Fed más agresiva, tasas más altas y un dólar más fuerte.

Por ello, asegura que gran parte de la agenda fiscal de Trump podrían no cumplirse debido a las disputas internas y realidad fiscal, lo que sería claramente una decepción para los mercados que se han enamorado de las posibilidades al alza de Trump.

Lafferty reconoció que el mercado atravesará por un bache difícil en algún momento de 2017, cualquiera que sea el escenario, con o sin amnistía fiscal.

Y es que la razón del optimismo en los mercados no es la disminución de impuestos, sino el plan de repatriación de beneficios de las multinacionales americanas, en donde se estima que se apliquen unos impuestos de entre el 8.7 al 10 por ciento a los beneficios repatriados.

Se calcula que esto podría llevar a EU nada menos que un billón de dólares. En un entorno de elevada liquidez como el actual, este importe podría ser empleado por las empresas para el pago de dividendos o la recompra de acciones, algo que según analistas alcanzaría récords nunca vistos hasta la fecha.

Trump acusó a Yellen en varias ocasiones de crear una economía falsa y afirmó que la Reserva Federal actuó políticamente a favor de la administración de Barack Obama con tasas de interés artificialmente bajas para mantener la economía en marcha hasta que dejara el cargo.

Dave Lafferty consideró que, dada su perspectiva a largo plazo, una corrección garantizada en el corto plazo en activos de riesgo podría servir para dos fines: en primer lugar, una oportunidad para reequilibrar y retomar activos con mejores valoraciones, y segundo, regresar a expectativas más realistas para un mercado con Donald Trump.

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