Google: la mensajería como su gran tropiezo

La memoria del ser humano es corta. Se mueve, más bien, en las distancias cortas. Y más en esta hiperconectada y tecnologizada sociedad en la que los avances y los cambios tecnológicos se suceden con una rapidez pasmosa que aturde el hecho de pensar a tres años vista. A menudo, las empresas del sector aplican una máxima: prueba, ensayo y error. Si algo no funciona, se pasa página. Alphabet, uno de los gigantes de internet, ha tropezado una y otra vez en la misma piedra desde hace años. Su lucha por abrir camino en la mensajería ha fracasado estrepitosamente.
Fórmulas repetidas, vanos intentos, corrección de errores y, efectivamente, reiterados lanzamientos en esta materia que no han logrado el éxito esperado. Quién se acuerda, ahora, de un proyecto llamado Wave que se basaba en sistemas colaborativos. Y ni pronunciar Buzz, un intento de la empresa en meter la cabeza en las redes sociales.

Mute
Ni que decir tiene referirse a Google Plus, el fallido contenedor social que una vez ingresaba automáticamente perfiles a los propietarios de una cuenta de Gmail pero que, a día de hoy, es más bien un páramo. Tampoco se puede obviar lo que le pasó a Google Talk en el momento en que se fusionó en Hangouts, cuyo futuro es incierto en medio del huracán de la mensajería.
El gigante de internet, tras varios años, ha anunciado en un comunicado que se completará este año la fusión total de GTalk en Hangouts. El servicio, que debutó en 2005, tropezó nuevamente en la misma piedra y eso a pesar de lograr asentar un concepto: la mensajería web, arrebatando con ello el liderazgo de MSN, de Microsoft, que por entonces era el rey del entorno doméstico. Algunos factores de su fracaso se debe, en parte, a que en medio del auge de la mensajería móvil la falta de un ecosistema que cruzara datos de otras fuentes y permitiera por ejemplo chatear con otra persona únicamente conociendo su número de teléfono. Aquello fue una limitación.
La estrategia fue adoptar nuevas funciones (videollamadas, llamadas) en Hangouts, aunque tampoco ha podido hacer frente a las aplicaciones de chat tipo WhatsApp, rey indiscutible de este segmento, a pesar de venir instalado por defecto en todos los terminales basados en el sistema Android, el de mayor penetración del mundo. Y solo por esta razón tiene más terreno ganado que otras propuestas. Pero ni por esas, y eso que en muchas empresas se utiliza como sistema de comunicación entre empleados.
Oportunidad perdida que se ha intentado corregir con Allo y Duo, con decepcionantes estrenos. La idea de separar videollamadas y chat con «bots» conversacionales no ha cuajado del todo. La solución optada ha sido virar hacia el mundo empresarial con dos servicios diferenciales, Hangouts Chat cuyas funciones recuerdan a Slack, y Meet, para videollamadas grupales. Por si fuera poco, y aún a riesgo de confundir más al graderío, La compañía ha decidido eliminar la posibilidad de gestionar los mensajes de texto o SMS a través de Hangouts, una función que llegó en 2014 como un revolucionario sistema de conversación mixta y que tampoco ha gustado.

En ese cambio de paradigma actual, centrado en el mundo móvil, la firma americana llegó tarde. De hecho, el mundo social, en estos momentos, está capitalizado por una única empresa, Facebook, cuyos servicios principales (WhatsApp, Messenger, Instagram...) lideran sus segmentos. Snapchat, por ejemplo, puede presumir de ser una de las «apps» más revolucionarias capaz de agitar el mercado en los últimos tiempos pero su filosofía (mensajería efímera) ya ha sido copiada por otros servicios. La verdad es que es cada vez más difícil ser un chat.

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