El grito de la generación que va a vivir peor

Se habla del final de la crisis, pero en casa viven hijos y nietos con mínimas expectativas de fundar una familia, tener un contrato de más de tres meses, o ganar más de 766 euros
Joaquín Estefanía recoge su grito silencioso

La crisis ya es tan nuestra y tan de casa como un miembro más de la familia, pero nadie la esperaba cuando llegó. Pensamos que sería un huésped pasajero, y lleva casi una década viviendo con nosotros.

Las autoridades económicas y los gabinetes de estudios de los bancos han decretado que la crisis se ha ido para no volver, pero en casa viven hijos y nietos con mínimas expectativas de fundar una familia, tener un contrato de más de tres meses, o ganar más de 766 euros mensuales. Los jóvenes no tienen más recuerdo que el de la crisis. Nacieron con todas las comodidades y se están haciendo adultos con todas las incertidumbres.
A ellos -a nuestros jóvenes- dedica el periodista y economista Joaquín Estefanía su último libro. Abuelo, ¿cómo habéis consentido esto?. El periodista conecta con las preocupación de una sociedad que sólo gracias a la familia ha podido sobrevivir a la devastación de la última década. «Como padre y como abuelo -confiesa- me horroriza la sensación de no poder proteger a mis seres queridos». La misma sensación que tienen hoy todos los padres y las madres españolas. Es una idea que está en la calle, que se repite en los medios de comunicación, que figura en estudios de distintas organizaciones. Una idea que todo el mundo repite y sobre la que hay pocas reflexiones tan profundas y documentadas como este libro, escrito con vocación didáctica para todos los públicos.
Desde el estallido que varió el curso de la prosperidad, los libros de Estefanía han sido una brújula imprescindible para entender la crisis y saber que hay vida más allá del libre mercado como religión. Como representante de esa generación que ha vivido en paz y prosperidad, Estefanía se ha sentido interpelado por el grito silencioso de esos jóvenes que nacieron con todas las comodidades, que se están haciendo adultos con todas las incertidumbres, que van a vivir peor que sus padres y que no tienen memoria más allá de la crisis. El autor del libro quiere ser la memoria que les recuerde de dónde venimos, cómo y por qué surgió la crisis y los efectos devastadores que ha tenido en nuestras sociedades. «La sociedad poscrisis no se parece a la sociedad precrisis. Ha variado su ADN. A los jóvenes se les ha arrebatado el derecho a vivir una vida propia, independiente, y a tomar decisiones, obligándoles a aceptar, en el mejor de los casos, cualquier empleo, a trabajar a cualquier precio, a estudiar lo que el mercado laboral dicta, a volver una y otra vez al hogar paterno. Esta es la principal herencia de la crisis, la pesadilla recurrente».
Los datos son concluyentes sobre la brecha generacional y la avería del ascensor social. Puestos uno tras otro, no hay duda de cuál es y dónde está la herida de la crisis. La tasa de paro juvenil en España es del 48,9%. El 71,3% de los jóvenes españoles tiene un empleo temporal. El 56,6% desempeña trabajos por cuenta ajena inferiores a su cualificación profesional. El 80% de los menores de treinta años no consigue salir de casa de sus padres. Cientos de miles de jóvenes españoles han tenido que emigrar en busca de trabajo.
El gasto en tercera edad en España, único país en el mundo, fue 34 veces superior al de la infancia, juventud y educación. Somos una anomalía mundial, concluye Estefanía.
El libro explica a sus descendientes las causas de la Gran Depresión, en la ceguera de las burbujas, en la soberbia de un sistema financiero guiado por la avaricia de los mercados financieros de la que se contagiaron también los ciudadanos del común a través de la fiebre crediticia, en el surgimiento de la globalización como una fe absoluta de la que no se podía abjurar. «Las autoridades económicas se adoraban a sí mismas. Los gobiernos, las oposiciones, los economistas, los filósofos, los empresarios, los sindicalistas, los ciudadanos en general creyeron que los puestos de trabajo, el bienestar y los ahorros siempre estarían a salvo».
No fue así, y la euforia acabó en lágrimas. Aunque no para todos. Estefanía demuestra, con la erudición que es propia de todos sus libros llenos de citas de grandes economistas y pensadores, que el dolor de la crisis está muy mal repartido, y que ésta es la razón fundamental por la que una depresión económica ha acabado en una depresión democrática. Los jóvenes -mayoría en el mundo- son el colectivo más decepcionado por el funcionamiento de la democracia. Ellos han dado la espalda a los partidos tradicionales y los partidos tradicionales les han dado la espalda a ellos. «Se ha procurado mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, la pobreza y la exclusión no ha aumentado entre los mayores, sí entre los jóvenes». Esta conclusión del autor arroja mucha luz sobre los últimos procesos electorales en España.
Los jóvenes podrían cambiar el mundo, concluye Estefanía, si votaran masivamente como lo hacen los mayores. El abuelo experto, periodista y escritor ofrece a los hijos y nietos de la generación de las chaquetas de pana el concepto de Quinta Internacional para que puedan desarrollarlo. Lo toma de Timothy Garton Ash. «Por primera vez en mucho tiempo los jóvenes están reaccionando más generacionalmente que ideológicamente».

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