China endurece su lucha contra la burbuja inmobiliaria

Los altos precios en algunas ciudades como Pekín, Shanghái y Shenzhen están aumentando el enfado entre la población, incluso entre algunos profesionales relativamente adinerados.

Las grandes ciudades chinas han lanzado nuevas medidas para frenar el crédito y han aplicado restricciones a las compras para enfriar un mercado inmobiliario recalentado, ya que medios de comunicación oficiales advierten de que algunas de ellas podrían haber alimentado una burbuja.



Los altos precios en algunas ciudades como Pekín, Shanghái y Shenzhen están aumentando el enfado entre la población, incluso entre algunos profesionales relativamente adinerados.

Por su parte, el control del riesgo financiero será el tema dominante de la política económica en 2017. En la conclusión de la sesión anual del parlamento chino la semana pasada, el Gobierno prometió "contener los aumentos excesivos del precio de la vivienda en los mercados de moda".

En Zhihu, una plataforma de preguntas y respuestas china, un hilo sobre el precio de la vivienda en Pekín ha recibido 17,8 millones de visitas. En el post mejor valorado, un licenciado por la prestigiosa Universidad de Pekín describe la razón de su dolorosa decisión de abandonar a ciudad: pese a tener un empleo prometedor en un importante instituto de investigación, no podía permitirse comprar una vivienda para su familia.

En los últimos días, autoridades de Pekín y de cuatro capitales de provincia -Guangzhou, Zhengzhou, Changsha y Shijiazhuang- han aplicado nuevas medidas de contención para el sector inmobiliario. Estas incluyen el desembolso de pagos iniciales más altos para las segundas viviendas y restricciones a la compra de segundas y terceras residencias. Los movimientos se suman a las restricciones impuestas en otras capitales este mes, entre ellas Nanjing, Qingdao y Sanya, en la isla de Hainan

A nivel nacional, el precio de la vivienda subió un 11,8% interanual en febrero, que se suma al incremento del 12,2% interanual en enero, según los cálculos de Reuters basados en un sondeo del Gobierno a 70 ciudades. Pero otros indicadores sugieren que la ronda previa de medidas de ajuste, que empezó a aplicarse el pasado otoño, no ha tenido el impacto deseado.

La inversión inmobiliaria creció al ritmo más rápido en dos años en enero y febrero, alcanzando una tasa anual del 8,9%, mientras que el crecimiento de las ventas de suelo se aceleró al 25,1%. La Oficina de Estadística de China une enero y febrero para eliminar las distorsiones estacionales causadas por la fiesta del Año Nuevo.

"No cabe duda de que en algunas ciudades la 'elevada fiebre' en el mercado inmobiliario no ha disminuido, y hay signos incluso de que evoluciona a una burbuja", advertía un análisis publicado el lunes en Financial News, un periódico propiedad del Banco Popular de China, la institución central del país. "Los riesgos ocultos y los daños potenciales no pueden ignorarse".

Legisladores de Pekín tratan de encontrar una forma de frenar el riesgo financiero y calmar el descontento social, y evitar al mismo tiempo una ralentización de la actividad en el sector de la construcción y de la demanda de materias primas, que amenazarían al resto de la economía.

Pese a que las ciudades mostraron signos de sobrecalentamiento, la fortaleza del mercado inmobiliario en 2016 fue crucial para que el Gobierno pudiera cumplir su objetivo de aumento del producto interior bruto. El sector inmobiliario cobró una importancia fundamental a la hora de sostener el crecimiento de la inversión en activos fijos en un momento en el que los fabricantes reducen el gasto en nueva maquinaria y edificios.

"La sostenibilidad del repunte del mercado inmobiliario, que depende principalmente de las futuras políticas hipotecarias, no está clara", escribía el lunes Gao Ting, el jefe de estrategia para China en UBS Securities. "Pensamos que la tendencia del mercado inmobiliario seguirá siendo incierta y puede plantear riesgos para el crecimiento económico en la segunda mitad del año".

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