La economía de la eurozona supera a la de EEUU

Aunque es probable que se esté prestando demasiada atención a los planes de Donald Trump para dar un impulso al crecimiento de EEUU, en realidad es la eurozona la que está superando las expectativas.

Las cifras de confianza empresarial, la tasa de crecimiento y el índice de desempleo de la eurozona han sorprendido positivamente a principios de año, ya que el optimismo se mantiene a pesar de la decisión de Reino Unido de abandonar la UE. De hecho, la economía de la eurozona ha registrado 14 trimestres de crecimiento consecutivos, el índice de desempleo ha vuelto a un dígito y la confianza en la economía ha alcanzado su nivel más alto en seis años. Las cifras contrastan con la imagen de una economía estancada que se tenía de la eurozona. De hecho, la creación de empleo en la eurozona se aceleró en enero, alcanzando el récord de los últimos nueve años, mientras la producción se mantuvo en el máximo de los últimos cinco años y medio.
A pesar de la preocupación sobre la situación de los bancos italianos y de la crisis financiera que vive Grecia desde hace tiempo, el crecimiento de la zona euro en el cuarto trimestre del año pasado se situó en un 0,5%, un ritmo más rápido que el de EEUU. Para 2016 en su conjunto, el crecimiento de la eurozona superó al de EEUU en un 1,7%.
Los analistas coinciden en apuntar que los motivos para esta evolución relativamente sólida es que ha pasado prácticamente una década desde que se inició la crisis financiera y que las noticias derivadas del Brexit no han resultado tan traumáticas como se temía. Además, la política de relajación cuantitativa del BCE está dando sus frutos, incentivando el gasto de hogares y empresas. Mientras Peter Navarro, responsable del Consejo Nacional de Comercio creado por el presidente Trump, acusó a Alemania de "seguir explotando a otros países de la UE", el índice de crecimiento ha mejorado en toda la eurozona, a excepción de Italia. España creció un 3,2% en 2016 y el crecimiento en Francia también se ha recuperado rápidamente de la contracción registrada en el segundo trimestre de 2016.
Focus Economics, que se encarga de cotejar las previsiones económicas, apunta que las mayores revisiones al alza de las expectativas de crecimiento para 2017 se encuentran en Europa. Incluso en 2018, cuando se espera que las rebajas fiscales y el gasto en infraestructuras de Trump surtan efecto, las expectativas al alza de crecimiento de la eurozona se mantienen a la par de las de EEUU.
Algunos economistas están convencidos de que los pronósticos de rendimiento de Europa son, por lo general, mucho más pesimistas que las de EEUU, pero que no se basan en la realidad. Según UniCredit, en la última década, el crecimiento per cápita del PIB en la eurozona alcanzó de media un 1,9% anual, lo que no representa una "enorme diferencia" con el 2,4% registrado en EEUU. Además, en su opinión, el crecimiento lo han notado más las familias de clase media de Europa, ya que la desigualdad no está creciendo tan rápido como en EEUU.

No obstante, dada la fragmentación de los mercados y los problemas de algunos países periféricos, como el débil sector bancario de Italia y Portugal, hay motivos para dudar de que el reciente índice de crecimiento de Europa sea sostenible. Dhaval Joshi, de BCA Research, cree que el incremento del crédito comenzó a ralentizarse a finales del año pasado. Las autoridades de la eurozona también mantienen su cautela, evitando destacar la mejora de las expectativas por temor a que aumente la presión, sobre todo en Alemania, para ajustar la política monetaria. Peter Praet, economista jefe del BCE, asegura que "dada la actual situación, todavía es pronto para hablar de un ajuste sostenido de la inflación a niveles cercanos al 2% a medio plazo". Esa conclusión apunta a que el BCE todavía dará margen a la economía para que se aumente la inflación y se reduzca el desempleo antes de seguir el ejemplo de la Fed de aumentar los tipos.
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